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domingo, 13 de abril de 2014

a rayas



vivo y escribo mi historia
y no veo la diferencia.
me adelanto capítulos,
tengo un arsenal de finales en borrador,
y, a veces,
me olvido por dónde iba,

por dónde voy.

remolacha rallada

jueves, 29 de agosto de 2013

un lugar


solo quería venir y decir

cuatro cosas al viento



agua

verde

humo

caricia



después invitarte

al retorno eterno



viste que hay un lugar al que siempre volvemos

que no está en ninguna parte.



volvamos a entrar y a perdernos.



cuando nos encontremos y

ya no seamos las mismas

tendremos que volver a inventarnos.



por eso te decía... 


                                                                                                                                      remolacha.

domingo, 24 de octubre de 2010

soy una hormiga



y el enigma
es el estigma
de la intriga.

la luz lila
que la apaguen
al mirar por la rendija.

en una esquina
que sólo quede
preguntar la hora
y no tenía.

del verbo lastimar
lastima.

macarena.

jueves, 1 de julio de 2010

buscabas sorprenderme?


-->

sorprendentemente
quiero sorpresarte
so.pesar
sor. pender
pender de ti
de los hilos de tu pie.l
perder.sor.
sor.tarme y que me veas
suelta por ahí
como una hilacha libre.
pero, para qué quiero
sorprenderte?
penderte?
tarte?
si a ti casi todo te sorprende,
seré el casi que no
hasta que me cuelgue de la soga
no para morir
sino para cruzar la selva
en una liana.
líate de mi!
sor.líe
leí...
leí...
sorleí,
que esto ya, es un lío, pero no tanto aún,
todavía.

macarena.


jueves, 24 de diciembre de 2009

derechos humanas



no es una tarjeta de navidad...pero es algo para compartir y capaz lo quieren leer igual.

El pasado martes 22 de diciembre, Margaret Randall, poeta, fotógrafa y activista feminista estadounidense, estuvo en Montevideo. Está aún. Pero ese día, dialogó en una tertulia organizada por la Universidad de la República, utilizando su español mexicano con acento inglés, cubano y nicaragüense, tal vez por haber vivido tantos años en distintos países, entre diversas culturas y similares luchas.

Dijo que para ella el feminismo es una visión del poder, que lo que busca es equilibrarlo, distribuirlo entre hombres y mujeres por igual.

Si pudiera volver atrás, ella plantearía esa reivindicación como una lucha por los derechos humanos. Al fin y al cabo de eso se trata: todos somos seres humanos. Intentaría unir las luchas, terminar con los “compartimentos”.

Decir que es lesbiana es para Margaret una actitud política. Callarlo, en su país, sería no luchar contra uno de los tipos de discriminación sexual.

Otra reivindicación de la lucha feminista, es la legalización del aborto. En Estados Unidos, la Suprema Corte había garantizado los derechos al aborto en 1973, en un caso conocido como Roe vs. Wade.

Con el gobierno de Obama, cuenta Margaret, algunos de los derechos de las mujeres se están perdiendo por el camino, a cambio de votos. La nueva reforma de la salud que busca aprobar el presidente logrará entre otras cosas, según postula, que millones de personas que no poseían cobertura médica, pasen a tenerla, y que las aseguradoras privadas de la salud no puedan negarse a dar cobertura a quienes ya padezcan enfermedades. Pero, para obtener la mayoría demócrata en el Senado, el mandatario de EE.UU. tuvo que hacer concesiones en cuanto al aborto (por ejemplo, restringiendo los fondos destinados al mismo).

También habló Margaret de la manipulación del lenguaje en los discursos políticos.

En Uruguay, el presidente electo para el periodo 2010-2015, anticipó que no vetará una ley que despenalice el aborto en nuestro país.

Resulta que Uruguay había despenalizado el aborto (junto a la eutanasia) cuarenta años antes que Estados Unidos, en diciembre de 1933, acompañando, en plena dictadura de Gabriel Terra (?), una de las medidas revolucionarias de la Rusia soviética. Ambos países pasaban a tener en el mundo posturas excepcionales frente al tema. Las ideas conservadoras tardaron sólo cuatro años en resucitar, y en 1938, el aborto fue nuevamente tipificado como delito en el Uruguay, aunque, pasaron a admitirse cuatro causales que eximen o atenúan la pena: cuando el embarazo fue producto de una violación, por el honor de la familia, por angustia económica y cuando la vida de la mujer está en peligro. En los más de setenta años que han transcurrido desde entonces, no se habilitaron nunca, servicios que permitieran poner en práctica el aborto dentro de las causales establecidas.

A pesar de que puedan minimizarse algunas cifras en cuanto a la mortalidad materna y decir que en nuestro país se encuentra bajo control, en el año 2003 un estudio epidemiológico concluyó que en el Centro Hospitalario Pereira Rosell en un total de nueve muertes maternas, seis eran causadas por complicaciones del aborto; se trataba de abortos provocados en condiciones de riesgo.

Quedan fuera quienes no forman parte de las estadísticas. Mujeres que no llegan a ningún hospital, que no le cuentan su historia a nadie.

Margaret Randall, madre, mujer, cuenta en Estados Unidos lo avanzado que está Uruguay en algunos temas, referentes a los derechos de la mujer, aunque sabe que también acá hay cosas por cambiar. Y allá le contestan que es fácil hacer justicia en un país tan chiquitito. Grandes o chicos, los países, la gente, deberían hacer justicia, responde ella.

Sus palabras emitidas ese día, junto a las de Valeria Rubino, Graciela Saprizza, Margarita Percovich, entre otras; los gestos y asentimientos con la cabeza de las que callaron pero estaban ahí, y de los que no estaban ahí también, sirvieron de excusa para escribir esto que ya termina.

De la palabra deriva la acción. Que lo “revolucionario” no sea una pasta de dientes o un nuevo modelo de autos; ni en Uruguay ni en Estados Unidos, ni en ninguna parte.

Derecho a la opción sexual que queramos, derecho a elegir qué hacer con nuestro futuro, derecho a tenerlo, a controlar nuestra vida, a vivirla y vivirla y vivirla, hasta que se agote... Pero mientras lo hagamos que la vida sea nuestra; que sea lo mejor posible, con cada vez menos tristezas silenciadas y aún menos tristes silencios inevitables; pero con gritos de verdades, con libertad para elegir, continuar y aprender de nuestras decisiones.

Por las tristezas y las alegrías; por alcanzar las libertades y condiciones reales para vivir de verdad

Salud

macarena.


martes, 1 de diciembre de 2009

mientras


estoy esperando la excusa perfecta
para tomarme un avión a la luna,
para plantar una tuna
y una vez al mes,
recoger sus flores,
pincharme los dedos
y reventar mis ampollas
una por una.
estoy esperando la excusa perfecta,
para dejar que me crezcan las canas violetas
y una vez al mes,
hacer tallarines de grapa con miel
y poder invitarte a comer
flores de tuna en la luna,
una por una.


remolacha

jueves, 2 de julio de 2009

desdichez



mis palabras me desdicen.

hay veces que,
como hoy:
hablé
escribí
desordené.

y estaba desdicha.

remolacha


miércoles, 10 de junio de 2009

contradiçao


-->
se hace, dice, vive
lo que se puede
para que corra por nuestra mente
la sensación del estar bien.
entre lo que se hace y lo que gustaría hacerse
hay un desfasaje.
eu moro no agem da desfassagem
vivo ahí, sí señor
pero encima,
voy de paso, sin pasaje, serenamente de viaje,
numa viagem no sé a dónde.
con la maldita certeza de que voy a llegar tarde,
y la intuición no confesada de que me va a gustar
–aunque sólo por un rato-,
e não vou querer voltar,
mas vou voltar.




remolacha





miércoles, 30 de abril de 2008

Reclamo a la Palabra

Las palabras son las mismas. ¿Son las mismas? ¿Son las mismas? Sólo cambian los idiomas, los idiomas. Los acentos, los pretextos.
Las palabras son las mismas, las suyas y las mías, las de ellos y las nuestras. Las palabras son las mismas, y ¿dicen lo mismo? Dicen lo que quiero,
¿dicen lo que quieren? Dicen que no puedo que no puedo que no puedo. ¿O que puedo? Las lágrimas. Las lágrimas lagrimean lastimosamente. Las sillas. Las sillas se sientan, se paran se suben al techo.Las palabras no son las mismas. No son, no lo son, las palabras mías lloran, las suyas cantan, las mías gritan las suyas se fruncen las mías se escapan las suyas, ¡mierda!... se mueren. Me olvido de sus palabras, recuerdo las mías. ¿por qué? ¿por qué? No las quiero, no las quiero, no las quiero a mis palabras. Quiero otras quiero otras quiero.
Las palabras son yo misma. Las palabras son él mismo, son vos misma,
son ustedes. Las palabras son ellos. Las palabras mías se atragantaron. Con el llanto, los mocos, la saliva, la rabia. Las palabras mías son unas niñas irrespetuosas y lloronas. Insolentes. ¡Insolentes! ¡Callense! ¡Vayanse! ¿Por qué no dicen lo que tienen que decir? Digan la verdad, no sean cobardes. Aguanten, alcen la cabeza, digan lo que piensan. Asuman las consecuencias. Ya no las quiero, no las quiero, pero sí. ¿No conocen las palabras? (mis palabras no conocen las palabras). ¿No saben como se deletrean? (mis palabras no fueron a la escuela). Perdón, ésto es íntimo, mío y de ellas, de nosotras. Se ve que en la escuela no aprendí las palabras. No lloren, es mi culpa. Aunque no nos llevemos bien, yo las quiero, yo las quiero. Yo las quiero. Quiero a mis palabras.


Remolacha.

Aclaraciones: éstas palabras se dirigien a la Palabra.
éstas a mis palabras.
éstas a tus palabras, las de él y ella, y las de ellos.

Participantes: La Palabra
Mis palabras
ellos, ellas, ustedes, nosotros, él, vos
yo o el que se sienta identificado
me había olvidado de las lágrimas y las sillas
y el aire, las partículas, las pelusitas que flotan por todas partes