Mostrando entradas con la etiqueta a una amiga. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta a una amiga. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de noviembre de 2013

ausentes


-->
un puñado de sal se voló
tiembla el vidrio de la ventana que tiembla
el espacio y el tiempo están llenos
no existe el vacío que hace falta
y estoy plagada de ausencias.


estoy, esperando la tormenta
las hojas secas y la mugre se golpean
la sal no sale del salero
y unos dedos tiemblan sobre el vidrio despacio.


está lleno de espacios sin tiempo
y tiempos que hoy no tienen espacio
estoy ausente de algunas personas
y ellas están ausentes de otras.


otras están atormentando otro tiempo
y yo en los segundos que cae la hoja.

remolacha.

jueves, 29 de agosto de 2013

un lugar


solo quería venir y decir

cuatro cosas al viento



agua

verde

humo

caricia



después invitarte

al retorno eterno



viste que hay un lugar al que siempre volvemos

que no está en ninguna parte.



volvamos a entrar y a perdernos.



cuando nos encontremos y

ya no seamos las mismas

tendremos que volver a inventarnos.



por eso te decía... 


                                                                                                                                      remolacha.

miércoles, 23 de junio de 2010

fuerza


a la hora que sea

con la taza de café
o lo que sea
al cruzar esa justa calle
en los ojos que te miren
Fuerza
en el pie, que pise fuerte,
en la mano, que aprietes
gota de sudor
miga de pan en tu boca
fuerte
la palabra que digas
en los sigilosos días verdes
por allí, Fuerza, en las baldosas del baño,
en los pliegues de tu piel bajo la ropa
en tus ideas serpentinas,
si tus carcajadas
estallan el aire
allá la distancia
acá tú concreta
mujer real que existís ahora,
estrujame a este mundo,
este mundo…


macarena.

lunes, 8 de marzo de 2010

a comer!


-->

qué cosa
un día
estaba maite sentada
otro día
tenía un niño en sus brazos.
sí, claro, debe haber estado
muy cerca de otra persona
o persono, pero qué cosa, estaba sentada maite a mi lado
un día
ahora quedan menos lugares vacíos, qué cosa, traigan
otro plato.

remolacha.

domingo, 1 de noviembre de 2009

las manos nuestras


-->


a tin

-->
casi desaparece
un mundo
hace unos días.
aún no se terminan, creo,
los días de este año, mundo.
llora una parte nuestra.
dentro de mi cuerpo
el dolor vacila.
vacío, frente al dolor.
pienso en el niño sin padre
por siempre
desde su lejanía más remota
nunca
nunca
nunca el vacío lleno.
la muerte nace desde el comienzo.
en este país la muerte, hubo un tiempo.
la muerte en las manos nuestras. la muerte
del cuerpo
del alma
de la sangre
desparramada dentro del cuerpo
y a la fuerza.
la ausencia de la sangre que no dio a luz.
este país… vacío el hijo por siempre.
yo sin poder decirle
“perdón”
por mis manos vacías
por el tiempo
por las manos nuestras.
remolacha.

martes, 30 de diciembre de 2008

poemas mágicos



Entre balcones colgantes de Babilonia,
flores transparentes que van y vienen,
jardines secretos con llaves de madera,
golondrinas azules que aprendieron nuestros nombres,
entre todo eso y nada,
(soltando suspiros de fresa),
hubiera querido vivir mi vida entera.

Porque recuerdo mi cuerpo pequeñito
gateando en busca de los tesoros de tu apartamento;
porque me contaste de Barba Azul
y quise ser su esposa para enterrarlo entre los huesos de su sótano.
Porque dormí contigo sobre mil colchones apilados
y habitamos la misma historia que caperucita y los tres chanchitos.

Por eso y por seguir tomando el té invisible en tus tacitas de porcelana,
quisiera escribir algún día uno de tus poemas mágicos.
Poemas donde no importe viajar y volver sin valijas.
Donde robes narices, salgas a la calle en camisón
y prepares bananas con dulce de leche.

Tu voz desde la cocina me despertó
y corrí con cara de dormida para que me dijeras cuánto había crecido.
Últimamente en el mar flota conmigo una mujer con cola de pescado,
debe ser la sirenita recauchutada

o las lágrimas materializadas que te arranqué en rezongos.
No conocí tus rutinas aburridas en este mundo de mamarrachos,
porque “aunque la mona se vista de seda, mona queda”
y “el que quiere celeste que le cueste”.

No sé de la mujer enamorada de un hombre,
ni de la mamá con costumbres machistas...
de todo eso sólo me nutro de otros cuentos.
Sé de la trabajadora que acompañé a lo viejo de la ciudad
y de la abuela con una capacidad ilimitada para imaginar catástrofes sin límites.

La que regala el abuelo más loco del mundo,
inventa disfraces con lo que hay a mano,
hace pasar las horas con crucigramas,
teje buzos que sobreviven generaciones
y no le teme al diccionario.

Deliramos juntas deambulando por la casa de Durazno.
Conversamos sobre las cosas que veíamos sin verlas.
Y creo que lo último que compartimos,
antes de permitir que el abismo de nuestras locuras nos separara,
fue una coca cola con sandwiches calientes,
solas,
una noche cualquiera, de cualquier año.
O eso, de lo que hicimos, fue lo más loco.

Gracias a ti hay sentimientos que tienen nombre.
Eso lo sé porque a veces, como tú, no estoy cansada,
ni enferma, ni triste, ni tengo hambre,
sino que me duele el alma.

El resto de mí, que está formado por ti,
quiero convertirlo en las palabras de alguno de tus poemas mágicos.
Para que me enseñes otra vez a recitarlo
y del cuerpo no se me quiten nunca tus ademanes.



...lachita