a la hora que sea con la taza de café o lo que sea al cruzar esa justa calle en los ojos que te miren Fuerza en el pie, que pise fuerte, en la mano, que aprietes gota de sudor miga de pan en tu boca fuerte la palabra que digas en los sigilosos días verdes por allí, Fuerza, en las baldosas del baño, en los pliegues de tu piel bajo la ropa en tus ideas serpentinas, si tus carcajadas estallan el aire allá la distancia acá tú concreta mujer real que existís ahora, estrujame a este mundo, este mundo…
Este otoño llegó como tantos otros, con su brisa, sus hojas secas, los rodeos de papeles en la vereda, el deseo de un despertador que no despierte. Cuesta pero no tanto, volver al acolchado más grueso, al té de la medianoche, a la manga larga que se remanga. Este otoño en particular huele a nostalgia, a saudade, al abrazo no dado, a los no dichos, a malentendidos. No se enseña ni se aprende a cambiar, a convivir con la muerte, con los muertos, con lo que intenta renacer cada día pero por la noche vuelve a morir sin piedad. Desconocida para el otoño es ésta parte de mí, que se anda acostumbrando a dormir entre lágrimas, sin interpretar silencios y sin poder encontrar la piedra que lastima cada vez que quiere caminar. Es una pena, andar éstos días así, es una pena. Más cuando aún queda tanto otoño por llegar…
...Hoy te vi de espaldas. Pero eras tú dentro de unos años. El pelo blanco, los lentes, la forma de tu cabeza. ¿Será que siempre te vi de espaldas? Como si caminaras sin verme, y lo único que compartieras fuera tu pasado, pero tampoco tu pasado. Estás de espaldas y por lo tanto no compartís nada...
V
...No quiero perder este momento. No te conozco y tú tampoco. Veo tus ojos y son sólo ojos. Te escucho silbar y oigo una canción. Te veo caminar e imagino tus piernas debajo del pantalón. No sé si quiero algo más. No quiero perder este momento.
I
...Ya no sé dónde estás. Si estás en alguna parte. Bueno, sé que sí. Te observo sin hablarte, a través de la pantalla. Y muy de vez en cuando…te confundo entre la gente...
II
...Las flores no se murieron. Se murieron las paredes. Se murieron las cortinas. Se cayó el techo. Se desprendieron las hojas. Pero las flores no. Se desparramó la casa. Tuve que tirar las flores. Ya no tenía nada. Sólo tenía flores. Y tuve que tirarlas. Pero ellas están en todas partes. En el camino a la escuela y dentro de un libro...
III
...Me dejaste silencio. Te di de mí. Mis aires, mis células muertas. Te di de mí. Tú me dejaste silencio. No me hablaste. No me quisiste. No me lloraste. No me preguntaste si te quería. Me dejaste silencio. Me hiciste un chiste. Te alejaste caminando. Caminaste a mi lado. Fuiste, como uno más, como un transeúnte más. Yo no te hablé, porque masticaba silencio...
Sin tiempo pero fabricándolo. Buscando hacer visible con las palabras lo que se esconde detrás de nuestra cotidianidad. Esperamos hacer llegar (y que nos lleguen) sensaciones, ideas y opiniones desde diversas perspectivas.