una gasa de piel para cubrir mi intemperie y tú que sabés de mí las tres primeras letras. la soledad es un cerrojo, miramos y no entramos (pero yo ya estoy adentro) no sé más que tus manos cerrando la puerta del taxi mi bufanda enredada y la desnudez mía yéndose a alguna parte.
...Hoy te vi de espaldas. Pero eras tú dentro de unos años. El pelo blanco, los lentes, la forma de tu cabeza. ¿Será que siempre te vi de espaldas? Como si caminaras sin verme, y lo único que compartieras fuera tu pasado, pero tampoco tu pasado. Estás de espaldas y por lo tanto no compartís nada...
V
...No quiero perder este momento. No te conozco y tú tampoco. Veo tus ojos y son sólo ojos. Te escucho silbar y oigo una canción. Te veo caminar e imagino tus piernas debajo del pantalón. No sé si quiero algo más. No quiero perder este momento.
I
...Ya no sé dónde estás. Si estás en alguna parte. Bueno, sé que sí. Te observo sin hablarte, a través de la pantalla. Y muy de vez en cuando…te confundo entre la gente...
II
...Las flores no se murieron. Se murieron las paredes. Se murieron las cortinas. Se cayó el techo. Se desprendieron las hojas. Pero las flores no. Se desparramó la casa. Tuve que tirar las flores. Ya no tenía nada. Sólo tenía flores. Y tuve que tirarlas. Pero ellas están en todas partes. En el camino a la escuela y dentro de un libro...
III
...Me dejaste silencio. Te di de mí. Mis aires, mis células muertas. Te di de mí. Tú me dejaste silencio. No me hablaste. No me quisiste. No me lloraste. No me preguntaste si te quería. Me dejaste silencio. Me hiciste un chiste. Te alejaste caminando. Caminaste a mi lado. Fuiste, como uno más, como un transeúnte más. Yo no te hablé, porque masticaba silencio...
mi cuerpo, si está abierto o cerrado, si es de todos, algunos, o uno solo.
mi cuerpo si es libre es mío y qué importa es libre con su piel y aún solo y con frío es libre y es mío, liberado, en libertad.
mi alma si está abierta o cerrada, si se permite ser de alguien más que de mi, no sé, no importa.
mi alma es mi mente, mis creencias, mis ideales. mi alma es mi cuerpo es libre es mía.
cuerpo y alma si hacen o se deshacen, si recogen al diablo en nuestra cama y lo hacen llorar… cuerpo y alma míos son (sólo no son libres de mi). y yo los quiero dejar en libertad.
La bóveda celeste. Bodega de cielo líquido. De balastro cielesto, que es el que viene de los volcanes y se recoge del pedregullo bajo las hamacas:
- ¿Por qué esta piedrita es azul? -Para adelante, para atrás, para adelante, para atrás…
- Porque es lava petrificada…de hace miles de años cuando todavía existían los dinosaurios. -Para adelante, para atrás, para adelante… Las mismas hamacas donde están los niños que piensan que somos ángeles. Eso porque no conocen a los que andan en bicicleta sin bocina y te pisan los talones: - ¿Por qué me chocás, me ibas a pasar por arriba?- Es que no sabía tu nombre.
y te despiden con ojos grises idos, pedaleando con rueditas traseras…y aunque livianos, no se caen en el estanque de arriba, que es oscuro si lo ves desde el hormigón. -…para atrás… para adelante
Creo que la rosa con su rojo y con su verde se desangra y se planta como un coágulo en la piel una espina no lastima si pincha no corta.
Me lo imagino al corazón cuando late al corazón con tanta sangre me las imagino a las venas que están llenas de corazones.
Y desparramado, dentro de la carne, el polen rojizo. Y creciendo en el estómago y de a poco, una plantación de flores.
Me las imagino a las flores indecisas primero pimpollos y después pétalos.
Me lo imagino al cuerpo florecido, y por las orejas las ramas, y por la nariz las hojas, y por la boca el aroma del gusto que tiene tragarse un jardín de rosas.
Entre balcones colgantes de Babilonia, flores transparentes que van y vienen, jardines secretos con llaves de madera, golondrinas azules que aprendieron nuestros nombres, entre todo eso y nada, (soltando suspiros de fresa), hubiera querido vivir mi vida entera. Porque recuerdo mi cuerpo pequeñito gateando en busca de los tesoros de tu apartamento; porque me contaste de Barba Azul y quise ser su esposa para enterrarlo entre los huesos de su sótano. Porque dormí contigo sobre mil colchones apilados y habitamos la misma historia que caperucita y los tres chanchitos. Por eso y por seguir tomando el té invisible en tus tacitas de porcelana, quisiera escribir algún día uno de tus poemas mágicos. Poemas donde no importe viajar y volver sin valijas. Donde robes narices, salgas a la calle en camisón y prepares bananas con dulce de leche. Tu voz desde la cocina me despertó y corrí con cara de dormida para que me dijeras cuánto había crecido. Últimamente en el mar flota conmigo una mujer con cola de pescado, debe ser la sirenita recauchutada o las lágrimas materializadas que te arranqué en rezongos. No conocí tus rutinas aburridas en este mundo de mamarrachos, porque “aunque la mona se vista de seda, mona queda” y “el que quiere celeste que le cueste”. No sé de la mujer enamorada de un hombre, ni de la mamá con costumbres machistas... de todo eso sólo me nutro de otros cuentos. Sé de la trabajadora que acompañé a lo viejo de la ciudad y de la abuela con una capacidad ilimitada para imaginar catástrofes sin límites. La que regala el abuelo más loco del mundo, inventa disfraces con lo que hay a mano, hace pasar las horas con crucigramas, teje buzos que sobreviven generaciones y no le teme al diccionario. Deliramos juntas deambulando por la casa de Durazno. Conversamos sobre las cosas que veíamos sin verlas. Y creo que lo último que compartimos, antes de permitir que el abismo de nuestras locuras nos separara, fue una coca cola con sandwiches calientes, solas, una noche cualquiera, de cualquier año. O eso, de lo que hicimos, fue lo más loco. Gracias a ti hay sentimientos que tienen nombre. Eso lo sé porque a veces, como tú, no estoy cansada, ni enferma, ni triste, ni tengo hambre, sino que me duele el alma. El resto de mí, que está formado por ti, quiero convertirlo en las palabras de alguno de tus poemas mágicos. Para que me enseñes otra vez a recitarlo y del cuerpo no se me quiten nunca tus ademanes.
Sin tiempo pero fabricándolo. Buscando hacer visible con las palabras lo que se esconde detrás de nuestra cotidianidad. Esperamos hacer llegar (y que nos lleguen) sensaciones, ideas y opiniones desde diversas perspectivas.