viernes, 19 de junio de 2009

Intrincada


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Una cazuela de mariposas
revolotea por mi panza
cobarde me he vuelto
yo que me animaba a tanto
no puedo unir los hechos
seducida por mis fieles mentiras

Acaricio lentamente
la línea imaginaria que nos separa
no sé qué hacer con ella
si la construyo o la destruyo
me acerco y tiemblo
me alejo y arrepiento

Quiero no interpretar
busco no entender
atributo absurdo
no recordar no repetir no desear
sometida a mis estrógenos
atada a mi ser mujer

Aprieto lentamente lo que resta
esperanza de que no se pierda
es más fácil revivir lo viejo
que vivir para lo que no se sabe


...los pájaros cantan que está por salir el sol
y yo les ruego susurrando que detengan el día.
...terraba

miércoles, 10 de junio de 2009

contradiçao


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se hace, dice, vive
lo que se puede
para que corra por nuestra mente
la sensación del estar bien.
entre lo que se hace y lo que gustaría hacerse
hay un desfasaje.
eu moro no agem da desfassagem
vivo ahí, sí señor
pero encima,
voy de paso, sin pasaje, serenamente de viaje,
numa viagem no sé a dónde.
con la maldita certeza de que voy a llegar tarde,
y la intuición no confesada de que me va a gustar
–aunque sólo por un rato-,
e não vou querer voltar,
mas vou voltar.




remolacha





sábado, 6 de junio de 2009

ingrata, o sola, o estupidez, o miedo, o injusticia



el mar el aire el viento

la arena la risa la sonrisa
el amor (la esperanza del amor)
la comida la música el sol la música
la música el baile los cuerpos
los cuerpos el baile las hojas secas
“qué dura es la vida”,
pienso.

un señor con un palo en la esquina.
un viejo solo,
sucio y solo,

con un palo en la mano,
en la esquina.
“qué dura es la vida”,
pienso.

camino, pensando en todas las cosas
que me puse a pensar
para no pensar

que la vida es dura solo
porque no te tengo.

y paso por la esquina.
el señor,
viejo,
solo y sucio,

y yo que le tengo miedo.
qué triste.
camino sola,
y llego a casa,
sola, vacía de gente,
llena de cosas.
desde el water veo:
baldosas, mugre, pelos.
me miro al espejo.
qué triste.
yo sola él viejo
él solo yo vieja
yo sola
.


remolacha


jueves, 4 de junio de 2009

Un jardín para ella.

¿Qué puedo hacer por vos?

¿Cómo hago para que un rayo de luz entre por tu ventana? ¿Y si está cerrada?


Hoy conocí una casa de ventanas cerradas, puertas trancadas y un jardín seco.

Me contaron que adentro hubo vida, vida demasiado encarnada, circular, rara y apegada.

Vidas que se fusionaron en una misma historia, con perros y gatos, entre libros y silencios.

Lo que resta de ella son unas manos lisas, absorbidas por un colchón. Pelos largos y grises, miradas iguales de temor.

Hoy visité a una mujer de libros disparatados, donde la locura y la trasgresión habitaron sin hacer ruido en la calle.

Un cuerpo ausente de límites, arañado por la indecisión, colapsado por el abandono. Con un abrazo que no termina y un reloj que no marca la hora.

Todo tan extraño y real, arrugado y roto.


¿Cuáles son las marcas del abandono? ¿Cuándo me abandono? ¿Es mi abandono el que lleva a que me abandones? ¿Cuándo tú abandono me abandonó?


Las huellas de la tristeza no se borran, van haciendo un huequito sobre las paredes hasta logran entrar al centro mismo de una casa. Construyen una nueva existencia sobre los muebles de lo habitado.

Mutante inmutable, ausencia de presencia.

Existir sin lo externo, un afuera inexistente.

Hoy intento armar este rompecabezas, piezas sin lógica debajo de una sábana.

Y no quiero abrir tu casa, esto es sólo un intento de encontrar una estrategia para poder entrar en ella.

Por momentos pienso, que tal vez nada más queda que meterme por los huequitos abiertos de nuestras mismas tristezas.


bEtErRaBa


lunes, 11 de mayo de 2009

intimidad


mi cuerpo,
si está abierto o cerrado,
si es de todos, algunos,
o uno solo.
mi cuerpo
si es libre
es mío y qué importa
es libre con su piel
y aún solo y con frío
es libre y es mío,
liberado,
en libertad.
mi alma
si está abierta o cerrada,
si se permite ser de alguien
más que de mi,
no sé,
no importa.
mi alma
es mi mente, mis creencias,
mis ideales.
mi alma es mi cuerpo
es libre
es mía.
cuerpo y alma
si hacen o se deshacen,
si recogen al diablo en nuestra cama
y lo hacen llorar…

cuerpo y alma míos son
(sólo no son
libres de mi).
y yo
los quiero
dejar
en libertad.

remolacha

martes, 21 de abril de 2009

dos patos y mil preguntas


¿Cómo imaginaste que sería tu vida a los 22 años?

.....................................................................................
.....................................................................................
.....................................................................................
¿?

¿?

¿?


¿ideales utópicos?
¿cambié sin percibir?
¿soñé tanto tanto...?
¿los “grandes” tienen razón?
¿me convertí en uno de esos “grandes”?


¿?
¿?

¿?


...

A mi me duele crecer.
Me duele en las pantorrillas, en las rodillas, en los pies, me duele en los brazos,en los dedos, pero también me duele en las venas, en la cabeza, en las ideas y en el corazón...


Disparo...disparo de los disparates...
De la naranja que compré dulce y que ahora parece limón
De la mentira que es verdad
Del calor de la mirada que se convirtió en ceniza
De la memoria de elefante que tiene mi cuerpo
Del hijo que algún día tuve
De los límites, lo permitido, lo prohibido


Las miles de plegarias a no se quién quedaron atrapadas en el vidrio de la ventana.
Mastico el humo de los pensamientos que crecieron en nuestro jardín.
Me trepo al puente imaginario de lo desconocido de mis pestañas.
Camino por el recoveco de sus manos, me subo a la carretilla de tu boca.
...y simplemente busco y busco, pero aún no encuentro...

Abarreteb

miércoles, 1 de abril de 2009

La vida de/con "Nena"

Hoy traté de contar los pliegues de tu rostro

recordé el olor a pitanga de las tardes de domingo

cuando con menos palabras pero con más para decir

una de esas tardes

te quise contar las arrugas

y me explicaste que no perdiera el tiempo,

porque tenías una por cada año de vida.

Hoy con mil palabras más, pero con menos para decir

te las quise contar nuevamente,

esta vez lo hice en silencio…

me perdí en la cuenta una y otra vez

tus años no son equivalentes a arrugas

tus arrugas no equivalen a años.

Equivalen al secreto de tu arroz con leche

a las hojas de los tréboles que contaste

a manos con olor a tierra revuelta.

Equivalen a todos los orejones que hiciste para la semana santa

al aroma a talco

a las congas ganadas con o sin trampa.

Equivalen a las veces que me llamaste “negra bandida”

a los dichos exactos para cada situación.

No son equivalentes a tejer, leer o coser.

Equivalen a las cometas y barriletes remontados sin viento a favor

a las historias de lobisón entre los plátanos

a las túnicas almidonadas y los zapatos de charol lustrados

a los abrazos dados que ahora me quedan chicos.


(Bete, rraba)

miércoles, 11 de marzo de 2009

tres por tres

Arreglo, acomodo, tiro y guardo papeles

entre ellos te encuentro una y otra vez

tu recuerdo vuelve y volvés tú.



Confundo el deseo con lo que pareció ser realidad

se me olvidó donde termina la piel

el medio vaso lleno se volcó sobre el mantel.



Fue necesario saber que estás tan tan lejos

para darme cuenta que no necesito viajar

para tenerte tan tan cerca.


berrateba


miércoles, 18 de febrero de 2009

recuerdos, viejos y nuevos



La bóveda celeste.
Bodega de cielo líquido.
De balastro cielesto, que es el que viene de los volcanes y se recoge del pedregullo bajo las hamacas:

- ¿Por qué esta piedrita es azul?
- Para adelante, para atrás, para adelante, para atrás…

- Porque es lava petrificada…de hace miles de años cuando todavía existían los dinosaurios.
- Para adelante, para atrás, para adelante…
Las mismas hamacas donde están los niños que piensan que somos ángeles.
Eso porque no conocen a los que andan en bicicleta sin bocina y te pisan los talones:

- ¿Por qué me chocás, me ibas a pasar por arriba?- Es que no sabía tu nombre.

y te despiden con ojos grises idos, pedaleando con rueditas traseras…y aunque livianos, no se caen en el estanque de arriba, que es oscuro si lo ves desde el hormigón.
- …para atrás… para adelante



remolacha.

domingo, 15 de febrero de 2009

mi felicidad es simple




vengo de una familia triste.

nuestra tristeza no tiene fronteras.

nuestras fronteras no tienen marcas.

nuestras marcas son de la tristeza.



remolacha.


domingo, 1 de febrero de 2009

sin ti, tulo

hay quienes los domingos, en vez de ir a misa, declaran la guerra.

yo, hace algunos domingos que solamente rec-vi-uer-vo-do.

a veces se me va la mano…y no sé si estoy viviendo o recordando,
“que no es lo mismo, pero es igual”.

y cuando soy consciente que recuerdo, no sé si lo viví o lo inventé, que definitiva y cruelmente, no es lo mismo.



remo.


somos todos rosas rojas/somas todas rosos rojos



Creo que la rosa con su rojo
y con su verde se desangra
y se planta como un coágulo
en la piel una espina no lastima
si pincha no corta.

Me lo imagino al corazón cuando late
al corazón con tanta sangre
me las imagino a las venas
que están llenas de corazones.

Y desparramado, dentro de la carne, el polen rojizo.
Y creciendo en el estómago y de a poco, una plantación de flores.

Me las imagino a las flores indecisas
primero pimpollos y después pétalos.

Me lo imagino al cuerpo florecido,
y por las orejas las ramas,
y por la nariz las hojas,
y por la boca el aroma del gusto que tiene tragarse un jardín de rosas.


lacha.


miércoles, 28 de enero de 2009

fila y pellizcón

Cuando era chiquita en los paseos que hacíamos con mis compañeros y maestras del “jardín de infantes” (qué horrible suena), formábamos una fila larga, nos tomábamos de una piola y caminábamos cantando “Cincha poroto, uno atrás del otro…”

Siempre fui la más alta del grupo, por lo tanto mi lugar correspondía al final, muy allá al final de esa gran fila, generalmente al lado de algún varón. Durante dos años a mi lado, en cada salida, me tocó el mismo compañero, y aunque nos manteníamos separados por la piola, él encontraba siempre una valiosa oportunidad para pellizcarme el brazo, sin motivos, sin razones. Como nunca confié en las maestras, nunca conté nada, sólo lo insultaba con mi precario vocabulario de “malas palabras” y de vez en cuando le tiraba alguna patada por debajo de la piola, habitualmente sin éxito.

Creo que todo comenzó ahí…

Calor, gente, murmullo, ese calor abrazador de esa ciudad que yo y tú conocemos, incomparable, casi indescriptible.

Parada en una fila, mientras oía quejas que decían con fastidio que en este país hay que hacer fila para todo y sentía las gotitas de sudor bajar lentamente por la espalda, hasta perderse por ahí ...

Después de un largo rato, yo ya era casi la primera de esa enorme hilera, y decidí mirar hacia atrás, con esa mirada victoriosa, un poco burlona, de quien se siente campeón y quiere ver la cara de los perdedores…

Fue en ese vistazo sobre mi hombro, ese vistazo hacia atrás, cuando descubrí que estaba ahí parado. Él estaba justamente a tres pasos de mí, en realidad, a tres personas de mí. Como se puede esperar, no me vio, justo cuando me di vuelta él miraba al ventanal, parado casi de costado.

Pensé: “q mala suerte!!! “, También pensé:” qué bien le salió el plan de hacer q no me ve!!” Pensé en saludar, pensé en abandonar la fila para pasar por su lado, pensé, pensé, y mientras pensaba me comencé a pellizcar finito el brazo, y me lo seguí pellizcando por unos segundos hasta que... bingo!! Me iban a atender a mí!! Lo más esperado desde hacía cincuenta minutos , ahora era lo más inconveniente.

Fui resignada, y para variar, se perdieron algunos papeles en alguna montaña documental de algún archivo, y mientras me llenaban de preguntas yo intentaba mirar, encontrar…y mientras tanto también me seguía pellizcando el brazo.

Media hora después yo estaba fuera del murmullo, lejos de la fila, confundida con todas las palabras que había preparado para ese encuentro triunfal “yo- él” y que como siempre, ya todos sabemos, no sirvieron porque ni siquiera pudieron hacer el intento de salir de la cabeza. Pellizcón por pellizcón, miré un rato más afuera, hasta volví a entrar, pero no encontré nada, ni siquiera una misma camiseta verde como la suya que me devolviera por un segundo la esperanza.

Me sequé las gotas de la frente, respiré hondo y empecé a caminar. Las cuatro cuadras cortas

fueron largas como la rambla. Todo por tres personas que llegaron antes que él y después que yo a hacer esa fila, sin duda algo de la culpa es de ellas!

Pero ahora sí, decididamente me sumo a la queja por las filas. ¡¡Malditas filas que me causan moretones en el brazo!!


Beterraba...