Nahuel chiquito frente a la escuela. Sentado solito frente a la huerta. Chiquito, gordito, delantal celeste y blanco a cuadritos. Nahuel pregunta cosas a los demás. Mientras, se cambia de lugar, con su short gastado apoya la cola y se vuelve a levantar. Mueve sus brazos y piernas cortas, su piel de pan de tostada, sus ojos que saben más. Dice que salta de acá para allá. Dice que salta de ahí para aquí. Y salta.
La escuela es grande. Muy grande y tiene aire y verde. Toda abierta a la luz, al aire, a los niños y a nosotros que vamos y venimos. Nahuel corretea por el patio. Nahuel corretea por la Dirección y el comedor. Nahuel corretea. Lo persigue una rubia y lacia cola de caballo que lo andaba buscando; lo encuentra y rezonga preocupada. Nahuel camina orondo hacia el salón. Tiene 4 años. Nahuel recibe preguntas: “¿Dónde queda Montevideo?” y contesta preguntas: “Lejos, muy lejos”.
Centro Universitario de Rivera:
Simulaciones. Simular. Simulemos que nuestra vida no es esta de acá, sino aquella de allá. Simulemos que el viento es agua, y el agua, comida, y el frío, amor, y el amor, felicidad.
Terminal de ómnibus:
Un Oasis frente a la terminal. Llegamos al oasis, vamos al oasis. Creemos ver un lugar más allá. Creemos poder llegar. Las frutas. La lluvia.
El vidrio del ómnibus de la terminal. Las gotas de lluvia, gotas de luz. Los ojos pequeños de mi compañera. Los labios perfectos de mi compañera. Las horas que pasan cuando dormimos.
Martes:
Las horas menos que tenemos al despertar. Lo viejos que estamos al bajar del ómnibus. El café sentadas para esperar. La gente desayunando, desayunándose. Los ojos abriéndose, devorándose el día.
Piedras Blancas, Montevideo:
Contar lágrimas, llevar la cuenta.
Dar una mala noticia. Una buena noticia que es mala. A algunos les toca. A otros no. A algunos nos toca nacer. A otros no. A algunos nos toca vivir y crecer y decir. A otros no. A algunos nos tocan las manos. Un abrazo. Una caricia. Un dedo. Aunque sea, nada más, la yema de un dedo.
Miércoles:
Calle Mercedes, Montevideo:
Esperaba el ómnibus contra el cordón. La lluvia caía, pensaba en la hora. Encontré abajo una pieza de un puzle. El agua doblaba el cartón. No me agaché para levantarla, la pieza del puzle no tenía par.
Últimamente no he podido cerrar la boca Las sorpresas han sido tantas que todavía, eso, no pude cerrar mi boca La incertidumbre de vivir, la ingenuidad de lo que hacemos Las cosas aparentemente vacías que de repente se llenan de contenido Lo que era un recreo ahora se transforma en un espacio para construir Lo impensado, lo azaroso, las causalidades, los sentidos de los sin sentidos Recupero mi esperanza, cuelgo la ropa, le hago un buen pronóstico al tiempo Rescato la banda sonora que acompañó otros días, bailo con la melodía Entiendo otra vez lo que un día supe Rememoro todo despacito para que el encanto se quede a mi lado algo más que un ratito
En mi agenda registro al Silencio Se ha encontrado conmigo estos últimos días No tenía ganas de verlo nuevamente Pero parece que a él le gusta mi compañía.
Le doy una bienvenida forzada Mientras el Señor desayuna en mi cama Me mira con sus ojos de nabo Con cara de quién no dice nada.
Hasta lloro como niña caprichosa Saco del ropero mis mejores personajes Y el Señor Silencio permanece ahí... Imperturbable, interrumpible.
Una cazuela de mariposas
revolotea por mi panza
cobarde me he vuelto
yo que me animaba a tanto
no puedo unir los hechos
seducida por mis fieles mentiras
Acaricio lentamente
la línea imaginaria que nos separa
no sé qué hacer con ella
si la construyo o la destruyo
me acerco y tiemblo
me alejo y arrepiento
Quiero no interpretar
busco no entender
atributo absurdo
no recordar no repetir no desear
sometida a mis estrógenos
atada a mi ser mujer
Aprieto lentamente lo que resta
esperanza de que no se pierda
es más fácil revivir lo viejo
que vivir para lo que no se sabe
...los pájaros cantan que está por salir el sol
y yo les ruego susurrando que detengan el día.
el mar el aire el viento la arena la risa la sonrisa el amor (la esperanza del amor) la comida la música el sol la música la música el baile los cuerpos los cuerpos el baile las hojas secas “qué dura es la vida”, pienso. un señor con un palo en la esquina. un viejo solo, sucio y solo, con un palo en la mano, en la esquina. “qué dura es la vida”, pienso. camino, pensando en todas las cosas que me puse a pensar para no pensar que la vida es dura solo porque no te tengo. y paso por la esquina. el señor, viejo, solo y sucio, y yo que le tengo miedo. qué triste. camino sola, y llego a casa, sola, vacía de gente, llena de cosas. desde el water veo: baldosas, mugre, pelos. me miro al espejo. qué triste. yo sola él viejo él solo yo vieja yo sola.
¿Cómo hago para que un rayo de luz entre por tu ventana?¿Y si está cerrada?
Hoy conocí una casa de ventanas cerradas, puertas trancadas y un jardín seco.
Me contaron que adentro hubo vida, vida demasiado encarnada, circular, rara y apegada.
Vidas que se fusionaron en una misma historia, con perros y gatos, entre libros y silencios.
Lo que resta de ella son unas manos lisas, absorbidas por un colchón. Pelos largos y grises, miradas iguales de temor.
Hoy visité a una mujer de libros disparatados, donde la locura y la trasgresión habitaron sin hacer ruido en la calle.
Un cuerpo ausente de límites, arañado por la indecisión, colapsado por el abandono. Con un abrazo que no termina y un reloj que no marca la hora.
Todo tan extraño y real, arrugado y roto.
¿Cuáles son las marcas del abandono? ¿Cuándo me abandono? ¿Es miabandono el que lleva a que me abandones? ¿Cuándo tú abandono me abandonó?
Las huellas de la tristeza no se borran,van haciendo un huequito sobre las paredes hasta logran entrar al centro mismo de una casa. Construyen una nueva existencia sobre los mueblesde lo habitado.
Mutante inmutable, ausencia de presencia.
Existir sin lo externo, un afuera inexistente.
Hoy intento armar este rompecabezas, piezas sin lógica debajo de una sábana.
Y no quiero abrir tu casa, esto es sólo un intento de encontrar una estrategia para poder entrar en ella.
Por momentos pienso, que tal vez nada más queda que meterme por los huequitos abiertos de nuestras mismas tristezas.
mi cuerpo, si está abierto o cerrado, si es de todos, algunos, o uno solo.
mi cuerpo si es libre es mío y qué importa es libre con su piel y aún solo y con frío es libre y es mío, liberado, en libertad.
mi alma si está abierta o cerrada, si se permite ser de alguien más que de mi, no sé, no importa.
mi alma es mi mente, mis creencias, mis ideales. mi alma es mi cuerpo es libre es mía.
cuerpo y alma si hacen o se deshacen, si recogen al diablo en nuestra cama y lo hacen llorar… cuerpo y alma míos son (sólo no son libres de mi). y yo los quiero dejar en libertad.
¿Cómo imaginaste que sería tu vida a los 22 años? ..................................................................................... ..................................................................................... ..................................................................................... ¿? ¿? ¿?
¿ideales utópicos? ¿cambié sin percibir? ¿soñé tanto tanto...? ¿los “grandes” tienen razón? ¿me convertí en uno de esos “grandes”?
¿? ¿? ¿?
...
A mi me duele crecer. Me duele en las pantorrillas, en las rodillas, en los pies, me duele en los brazos,en los dedos, pero también me duele en las venas, en la cabeza, en las ideas y en el corazón...
Disparo...disparo de los disparates... De la naranja que compré dulce y que ahora parece limón De la mentira que es verdad Del calor de la mirada que se convirtió en ceniza De la memoria de elefante que tiene mi cuerpo Del hijo que algún día tuve De los límites, lo permitido, lo prohibido
Las miles de plegarias a no se quién quedaron atrapadas en el vidrio de la ventana. Mastico el humo de los pensamientos que crecieron en nuestro jardín. Me trepo al puente imaginario de lo desconocido de mis pestañas. Camino por el recoveco de sus manos, me subo a la carretilla de tu boca. ...y simplemente busco y busco, pero aún no encuentro...
Sin tiempo pero fabricándolo. Buscando hacer visible con las palabras lo que se esconde detrás de nuestra cotidianidad. Esperamos hacer llegar (y que nos lleguen) sensaciones, ideas y opiniones desde diversas perspectivas.