domingo, 13 de abril de 2014
a rayas
viernes, 1 de noviembre de 2013
ausentes
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un puñado de sal se voló
tiembla el vidrio de la ventana que tiembla
el espacio y el tiempo están llenos
no existe el vacío que hace falta
y estoy plagada de ausencias.
estoy, esperando la tormenta
las hojas secas y la mugre se golpean
la sal no sale del salero
y unos dedos tiemblan sobre el vidrio despacio.
está lleno de espacios sin tiempo
y tiempos que hoy no tienen espacio
estoy ausente de algunas personas
y ellas están ausentes de otras.
otras están atormentando otro tiempo
y yo en los segundos que cae la hoja.
viernes, 4 de octubre de 2013
de dos...
martes, 3 de septiembre de 2013
(...)
nunca me fui
solo estuve siendo otras cosas
olvidando de sentir tantas otras
En ese paréntesis creí viendo y sin ver
sentí la brisa en las pestañas
di de dar dando
no recordé para intentar
Llené de aire los sentidos
supe terminar para empezar
me acostumbré a estar sin manos
poder ser sin saber
Cerrado este paréntesis
no quiero volver a otros
sólo ser nube
crear formas sobre los ojos
Ir hacia donde va el viento
dejar caer la lluvia
mojar para poder
en algún lugar volver a crecer
jueves, 29 de agosto de 2013
un lugar
solo quería venir y decir
domingo, 29 de julio de 2012
saber mirar
a veces se ve mejor de lejos.
hay un puente inmenso que nos acompaña.
un recuadro de madera encuadra, escoge, separa.
cada uno elige por dónde mirar.
algunos no miran. o sí, cómo voy yo a saberlo.
quizás ya saben mirar sin mirar.
yo todavía no sé y pierdo tiempo.
hay personas recortando el cielo.
río se ve a unos metros. la vemos por los cuadros.
la veo recortada.
así me gusta río.
por las siluetas recortada.
martes, 3 de abril de 2012
nos tapan
martes, 6 de marzo de 2012
imagen
martes, 27 de septiembre de 2011
Cuando, ¿cuándo?
cuando la sorpresa llegaba inesperada
cuando el arpegio comenzaba a sonar sin desafinar
cuando las tardes del fin de semana duraban un poco más
cuando el deseo estaba siendo realidad
cuando encontraba ojos manos palabras
cuando le pedían que se quedara un rato más
sintió miedo
se aterró
se transformó
quiso huir
escaparse
lloró
no entendió
se vació
vaciló
se avergonzó
cuando pudo sobreponerse a lo desconocido
cuando supo comprender que quizá allí vivía una felicidad
cuando logró convencer a su melancolía que ya no tenía razones
cuando el miedo dejó de ser padecido
cuando no quiso creer en la eternidad
cuando apostó por aventurarse en ese nuevo lugar
Bete
martes, 13 de septiembre de 2011
laberinto
Estaba trancada ahí desde hace unos días, unos cuantos,
jueves, 25 de agosto de 2011
Memoria Última
jueves, 14 de julio de 2011
Memoria III
Llegan
los grandes días
llegan
esa mezcla inconclusa
sorpresa alegría espanto
pies sobre la arena
una guitarra sonando
el cielo en primavera
la luz de la ventana
el calor de una mano
la palabra guardada
el sueño logrado
un final esperado
Bete
miércoles, 15 de junio de 2011
Memoria II
Memoria I
Después de amagues y descreídas
decidieron hacerse frente
Se mostraron los dientes para aparentar calma
comieron sin hambre, se despidieron sin ganas
Llenaron de palabras ya dichas el espacio
para buscar continuar siendo
Dejaron de creer en casualidades
crearon sus causalidades
Cenaron deseando ir a dormir
para respirar del mismo aire
Y pelear por la distancia
de mostrar estar lejos
queriendo estando cerca
jueves, 26 de mayo de 2011
21 pasajeros emprendieron el viaje
ha sucedido.
yo sé que el que vive es el asesino.
el que vive mata todos los días.
mata a la desidia, la codicia,
la necesidad enfermiza de morir.
vivir es matar la vida.
toda la vida es un día.
lunes, 9 de mayo de 2011
ida
despedida
una gasa de piel
para cubrir mi intemperie
y tú que sabés de mí
las tres primeras letras.
la soledad es un cerrojo,
miramos y no entramos
(pero yo ya estoy adentro)
no sé más que tus manos
cerrando la puerta del taxi
mi bufanda enredada
y la desnudez mía yéndose
a alguna parte.
domingo, 8 de mayo de 2011
A A.
Veinte, treinta, cuarenta… quilos de huesos. ¿La carne? La carne pesa más.
Pesa en las voces, voces que son de ella, de otros que son ella.
Esa misma carne que concibe y pare hijos, los mira con desconcierto, los hiere, los destrata, los ama sin sentirse amada.
Carne que se acuesta sobre un colchón viejo, duerme con un extraño conocido, desayuna su terror.
Corre, busca, impacta, agrede… se reconoce, nos reconoce, se deja sostener, sostiene.
Equilibrista de cementerios, la carne hace malabares con la muerte.
Nane
domingo, 10 de abril de 2011
Diálogos con un bichito bolita...
Verano, caminando por el espacio que existe y no se ve, me detuve al tropezar con un Bichito Bolita (B.B). Como un tropezón no es caída, pero sin recomponerme de tal acontecimiento, sigo en pie para contarlo.
B.B es un crustáceo terrestre, animalito nocturno, que se desplaza por la madrugada sabiendo que lo espera la mañana. Entre ventana y ventana el bichito puede hablar, se muestra inquieto, fastidioso, confabulador y molesto. Con tantos buenos defectos, no hacen falta virtudes.
Si sigo mi camino, avanzo y miro hacia la vereda de enfrente, allá va Bicho Bola, leeeeento pero aparenta seguro, haciendo todo esfuerzo por disimular sus patas cortas. A veces, cuando me ve, sonríe asomando sus cachetes, buscando competir con los míos y sabiendo que ante tal desigualdad seguro voy a perder.
Bicho Bolita, también llamado popularmente chanchito de tierra, mete pechera, acepta invitaciones de tablado, pero no se sabe bien para qué carnaval. Por las dudas que sea para éste febrero, recurre a su capacidad de enrollarse y dándole sentido a su nombre se transforma en una bola para defenderse de locas y amenazas. Una semana más tarde B.B vuelve a ser un acordeón, imparte señales de vida cuando el peligro de ser extinguido se diluyó y la tormenta ya se calmó. Bichito Bolita hace lo que sabe y puede.
Dato no menor, B.B sueña con ser compositor, no se redime ante la naturaleza de sus pequeñas manos e imparte una lucha de acordes desafinados.
Ante tal personaje, señoras y señores, no queda más que armarse una batería de teorías dispuestas a ser refutadas. Rogar por paciencia, acostumbrarse al enfado y caminar con paso seguro, no sea que el destino lo depare con un Bichito Bolita en su próximo tropezón.
Cachetenane
lunes, 14 de febrero de 2011
epidemia
Sí, se relamió los labios, sin darse cuenta que intentaba buscar algo de dulzura.
Dulzura que se fue, quedó, voló y regresó para recordar.
Recordó en el mismo instante que su vida era demasiado fácil hasta ayer, que de eso que se dice amor poco sabía, pero que eso mismo que ignoraba era lo que le estaba complicando el hoy.
Su trinchera fue perfecta, las noches que dejó delante de una pantalla fueron muchas, frías, distantes, pero fáciles al fin. No se compara la soledad de estar solo a la soledad de la ausencia. Esa última sí que es jodida, molesta, carcome, y no estaba seguro de haberla elegido.
Y era tan poco lo que sabía, que no se le ocurría cómo seguir. Se subió al ómnibus, y sí, seguro que certificado médico por mal de amores no le iban a dar. Y por qué el amor no puede ser una enfermedad?, pensó y pensó, y si estaba enfermo?
Su teoría no encontró sustento durante el viaje. Cuando llegó y allí estaban las mismas caras de cada mañana, por primera vez sintió que quería mirar a los ojos de cada una de ellas. Y volvió a pensar, y si también estaban sufriendo de esa enfermedad? Cómo sobrevivían?
Él quería una fórmula, alguna debería de haber, o la humanidad se bancó siempre ese dolor? Alguien debió de haber inventado algo. Y sino, estaba dispuesto a hacerlo él…. no soportaría una noche más sin que lo atrapara su televisor.
Yonane