martes, 13 de mayo de 2008
Abril
miércoles, 30 de abril de 2008
Reclamo a la Palabra
Las palabras son las mismas, las suyas y las mías, las de ellos y las nuestras. Las palabras son las mismas, y ¿dicen lo mismo? Dicen lo que quiero, ¿dicen lo que quieren? Dicen que no puedo que no puedo que no puedo. ¿O que puedo? Las lágrimas. Las lágrimas lagrimean lastimosamente. Las sillas. Las sillas se sientan, se paran se suben al techo.Las palabras no son las mismas. No son, no lo son, las palabras mías lloran, las suyas cantan, las mías gritan las suyas se fruncen las mías se escapan las suyas, ¡mierda!... se mueren. Me olvido de sus palabras, recuerdo las mías. ¿por qué? ¿por qué? No las quiero, no las quiero, no las quiero a mis palabras. Quiero otras quiero otras quiero.
Las palabras son yo misma. Las palabras son él mismo, son vos misma, son ustedes. Las palabras son ellos. Las palabras mías se atragantaron. Con el llanto, los mocos, la saliva, la rabia. Las palabras mías son unas niñas irrespetuosas y lloronas. Insolentes. ¡Insolentes! ¡Callense! ¡Vayanse! ¿Por qué no dicen lo que tienen que decir? Digan la verdad, no sean cobardes. Aguanten, alcen la cabeza, digan lo que piensan. Asuman las consecuencias. Ya no las quiero, no las quiero, pero sí. ¿No conocen las palabras? (mis palabras no conocen las palabras). ¿No saben como se deletrean? (mis palabras no fueron a la escuela). Perdón, ésto es íntimo, mío y de ellas, de nosotras. Se ve que en la escuela no aprendí las palabras. No lloren, es mi culpa. Aunque no nos llevemos bien, yo las quiero, yo las quiero. Yo las quiero. Quiero a mis palabras.
Aclaraciones: éstas palabras se dirigien a la Palabra.
éstas a mis palabras.
éstas a tus palabras, las de él y ella, y las de ellos.
lunes, 28 de abril de 2008
una flor de piel
Nadie la dejó allí. Nació hoy de noche mientras el ruido de la calle entraba por la ventana.
Me desvestía para ir a dormir y observaba mi cuerpo sin flores, los objetos sin vida, sin aire, inmóviles.
Y cuando caminé hacia la cama la encontré sin nada. Sola y desnuda. Color piel. Perfume a piel.
Tiene arrugas que se doblan y desdoblan. Es muy delicada pero no necesita agua ni tiene pétalos.
La flor de piel se ha muerto hace casi 2 segundos.
Nadie cree que existió. Nadie cree en lo que no puede ver.
viernes, 18 de abril de 2008
Hoja en blanco
Bete...
viernes, 4 de abril de 2008
Devólvame
Niña, mi niña...
“Estamos invitados a tomar el té.
La tetera es de porcelana
pero no se ve
yo no sé por qué.
La leche tiene frío
y la abrigaré,
le pondré un sobretodo mío
largo hasta los pies,
yo no sé por qué.
se escondió la miel,
la manteca muy enojada
la retó en inglés,
yo no sé por qué.
Mañana se lo llevan preso
a un coronel
por pinchar a la mermelada
con un alfiler,
yo no sé por qué.”
El otro día nos pusimos a cantar esta misma canción, ya la memoria la había guardado lejos y apenas pudimos completar las dos primeras estrofas.
Pensar que cuando la canté por primera vez, hace más de 15 años, me solidaricé con la leche y de verdad pensé que debería sentir mucho frío en la heladera, pero mi abuela no quiso tejerle el sobretodo. También le pedí a la manteca unas clases de inglés, pero sólo sabía portugués.
Hoy quiero que el helado, como antes, me dure más de media hora, mientras lo saboreo y lo veo derretirse gota a gota … como la vida misma … gota a gota…
Bete
viernes, 21 de marzo de 2008
Vejez
Marguerite Duras
El amante
Remo...
“La historia de mi vida no existe. Eso no existe. Nunca hay centro. Ni camino, ni línea. Hay vastos pasajes donde se insinúa que alguien hubo, no es cierto, no hubo nadie."
M.D.
viernes, 15 de febrero de 2008
Venganza nocturna...
domingo, 27 de enero de 2008
sin sabor
jueves, 24 de enero de 2008
Inventario de ojos

Ojos abiertos, ojos cerrados,
ojos de sueño, ojos desentendidos, ojos mentirosos,
ojos perdidos, ojos caprichosos, ojos misteriosos, ojos enloquecidos,
ojos desalentados, ojos enfermos, ojos malos, ojos tiernos, ojos graciosos.
Ojos tristes, ojos mimosos, ojos distantes, ojos cansados,
ojos dispuestos, ojos avergonzados, ojos familiares, ojos desconocidos,ojos que no veo, ojos amigos, ojos conquistadores, ojos que buscan, ojos picarones, ojos desconcertados, ojos nostálgicos, ojos aburridos,
ojos marrones que un día fueron verdes…
Ojos que hablan, ojos que callan,
ojos que no dicen nada, ojos que dicen más que una palabra…
Muchas fueron las miradas que me dieron tus ojos, todas seguidas de silencio tuyo, no mío, todas pueden ser mucho más de lo que me imagino, o ser simplemente miradas de tus ojos sin ningún sentido…
Beterraba hace mucho...
martes, 22 de enero de 2008
La vida así
Con la cara, los cachetes y los labios.
En la olla y en la garganta.
Qué triste es la vida así. Sin cariño.
Remo...
los peces se fueron de casa
los peces se fueron de casa. Nadaban acá desde chiquitos,
pero se fueron de casa.
Los vimos crecer, cómo se les ponían las escamas. Les enseñamos a mover la cola y a usar la aleta izquierda igual o mejor que la derecha.
Pero se hicieron grandes y fueron a la escuela. Todos queríamos que aprendieran a leer y escribir. No creímos que algún día se irían.
En casa la cocina era un estanque. Todos usábamos trajes de baño para estar ahí; era la zona familiar y pasamos muchos lindos momentos de remojo.
Ahora comemos sobre la mesa y ya nada es lo mismo.
Sin los peces esto se parece a un desierto: las algas se secaron, y con las caras resecas ya no podemos casi articular ningún movimiento.
Qué difícil es volver a caminar…
Los peces se fueron de casa y yo lo único que quisiera es que hagamos burbujitas todos juntos, algún día, de nuevo…
amalia
Estoy segura de que tiene la barriga llena de agua, la vejiga llena de orina, y quiere reventar pero no puede.
Amalia: no importa el color de tu pelo, ni el de tus ojos, no importa ninguno de los recovecos de tu cuerpo, que era hermoso. No importás tú, aunque insistas junto a la heladera o frente a la ventana.
La gente pasa y mira. Mira y no hace nada. Las personas quieren morirse de viejas y sin problemas. Como tú, y como yo.
Más conveniente sería que te cortaras el pelo y dejaras de ponerle tinta roja al shampoo. Más valdría que cuando te sientes a esperar que se termine la siesta, te vistas y no te quedes en camisón, ni semi desnuda.
Tu desnudez ya me da pena. Y te hablo como hombre, porque cuando te hablo, me hablo a mí misma. Tan original soy…
Amalia, no vuelvas a morirte nunca más. No vuelvas. Amalia, veo tu espalda, lisa y color ocre, sobre el colchón tirado en el suelo. Veo tu espalda y quisiera tocarte con mi mano. Dejar mi mano sobre tu espalda. Soltar mis dedos, dejarlos caer.
Amalia, la sábana te cubre recién cuando empieza tu cadera. Tu pelo largo sobre la almohada, un mechón a punto de resbalar por tu hombro derecho. Tu espalda levemente encorvada, acurrucada, pero larga, como un camino que se ensancha.
En lo que resta libre de la cama ya no hay nadie. Se ha ido. Tan rápida, tan invisible es su presencia. Y te ha dejado tan sola…yo no entiendo, ¿cómo es posible?
Quisiera acostarme junto a ti y morirme a tu lado. Amalia, duermo al compás de tus pulmones. Duermo, pero antes cuento una a una tus vértebras, y me enamoro.
el puto vacío
Al fin vengo y digo. Te digo a ti, hoja en blanco, pantalla en blanco, corazón en blanco. Pero no importa cuanto blanco halla, porque, en fin, estoy diciendo, y duele menos cuando digo. El blanco duele menos.
El vacío se expande. De la mente hacia fuera. El vacío se prostituye pero sin dinero. Se acuesta con todos y todas, todo le viene bien al vacío.
Eso no es prostituirse, eso es iniciativa.
El vacío toma impulso y busca. Encuentra rechazo, encuentra compañía. Un metatarso, que suena a dinosaurio y podría ser un hueso (o estamos equivocados), lo invoca a vaciarse.
El vacío que era mío me dejó por otra. Me cambió. Me abandonó y se fue en silencio, como de costumbre, llevándose la nada y el todo. Porque el todo era la nada. Y nada era mi adentro y mi vacío. Satisfecho por haberse ido, se olvida de mí y de nuestros recuerdos. Recuerdos insípidos, sin comienzo, sin fin ni medio; recuerdos sin historia ni personajes, vacíos como el espejo que le refleja.
Pero no cuesta esto de quedarse sin vacío. No es algo que haga falta, ni que se extrañe en la cama. De noche extraño lo opuesto al vacío, y eso es más difícil recuperarlo.
Recuperar la lengua y el olvido, la historia, el origen, el pasado en común. ¿Dónde está mi común? ¿Dónde está el tuyo y el suyo? Espero que no se lo haya llevado el vacío.
Al fin vengo y digo, y callo, recallo, redigo, invento tu vida, y te borro del mapa. Pero no quiero, borrarte del mapa. Te hablo y te oigo, mientras te estoy olvidando todo el tiempo. Porque todo el tiempo recuerdo, eso que ya se va a gastar…y en este lapso intermedio cuento hasta el infinito y antes de entrar, empiezo la cuenta, una y otra vez…qué difícil se gastan, los recuerdos míos son de los buenos…defecto de fábrica.
martes, 8 de enero de 2008
...deseos... viejos... para... un... año... nuevo...
viernes, 14 de diciembre de 2007
Hoy quería ser un deshollinador
Hoy quería ser un deshollinador.
Y caminar por los techos de las casas, saltando los desniveles, resbalando por las ventanas.
Quería salir de la oficina. Tomarme un ómnibus aéreo y volar por encima de todas las calles para caer directamente en el agua gris del mar ese, que se ve allá.
Suavecito. Las lágrimas caen suavecito y calentito.
Quería tirarme por las chimeneas como por un tobogán. Limpiarme de cenizas. Ser una ceniza. Un carbón. Pintarles las caras a los de al lado, soplarles los ojos, pedirles perdón. Tocarle el pelo, hacerle una trenza, preguntarle qué hora es y a dónde voy. Abrir la puerta para no ir a jugar y en el corredor sacarme la ropa, doblarla, pisarla, meterla en un ojal. Vestirme de nuevo, gritar muy alto, romper las cámaras….no volver a llorar.
Y no lo hice. Me quedé sentada, pegada, doblada contra el respaldo insulso de la silla. Al lado de la ventana. En frente de los techos. Pegado al cielo. Mirando lejos y respirando hondo, buscando en el perfil de la de al lado una canción.
Hoy quería ser un deshollinador. Meterme en mis intestinos, navegar por los túneles de mi memoria, almorzar en mi estómago callado bajo el sol de primavera. Un refuerzo de salame. Un huevo duro con sal.
Quería escaparme de las palabras, de las teclas, de la luz interminable y apretar el botón. Tener una escoba mágica, barrer los pedazos de miradas, juntarlos con la pala, guardarlos en un cajón. Barrer las cenizas, subirme a la escoba, cobrar por mi trabajo y volar hasta ese mar…esa nube…esa gaviota…esos ojos…atravesar el iris, sentarme a esperar en la pupila, hamacarme en las pestañas…
y caerme en el infinito agujero negro de la eternidad.
Remolacha. (en remojo...comiéndose las haches)
lunes, 17 de septiembre de 2007
mi espejo: mil mujeres...
No las quiero escuchar pero el desconcierto que causan es tan atractivo y ambiguo que termino siendo un poco de cada una, así las dejo conformes a todas, inclusive a mí, y por un momento puedo suspirar y seguir...todo parece ser horizonte, llego a destino a veces sin saber cómo, me descubro con lo que queda de mí y de ellas, esas "locas" que me han ido moldeando y me persiguen, me encuentran, las encuentro y sin las cuales no sería...
Palabras de madre, hechizos de bruja, complicidad de amiga, comprensión de abuela, ceguera de enamorada, consejos de hermana, ilusiones de niña, instinto femenino; sombras y resplandores de otras tantas que no recuerdo, quizá porque hoy decidieron callar para renacer mañana, pero siguen actuando a través del silencio...
Me miran desde adentro del espejo, no quiero llenarlas de reclamos, tampoco abandonarlas. Me hago responsable de escucharlas, sentirlas y quererlas, formamos todas juntas siglos de herencias con olvidos y recuerdos.
Por eso a ellas les dedico este sencillo espacio, no las culpo, les agradezco el encanto y los tesoros, también los miedos; lo que debió haber sido, fue y será. Hemos aprendido a dialogar entre mis paredes mientras obedezco, trasgredo, sonrío, lloro, canto...y contra ellas y por ellas en este momento decido ser yo...
Beterraba, en alguna noche...
lunes, 10 de septiembre de 2007
Remolino, remolacha...
también fueron sucediendo distintas cosas, cada una más disparatada e insólita que la otra, y se acumularon luchando entre ellas para ver cuál de todas merecía ser contada...
Y al final: ninguna. Es como cuando repetimos muchas veces una palabra en voz alta y pierde el sentido, el significado...pierde todo, y por algunos segundos parecería no haber existido nunca. Si fuera así de fácil, si sólo bastara con creer que tenemos poderes mágicos para tenerlos...
Tal vez la magia de las palabras sea suficiente...(aunque a veces desearía olvidarme de cómo se pronuncian o de qué quieren decir).
Estuve pensando lo de "beterrava"...y en cuanto a mí, sólo puedo decir una cosa:
"remolino, remolacha..." (te acordás de esa canción?) es como si la R rodara, rrrrrrrr, gruñiendo, y se arrastrara por el agua, el viento, el polvo, la gente....y se transformara en corriente, en tornado, en desierto y en multitud...como si no supiera quién es, ni qué quiere, como si se cayera, rodando, riendo, rugiendo, reventando las piedras y revéntandose...corriendo sin rumbo...huyendo rumiando...llorando risueña, muriendo de rabia, gritando ridiculeces al aire, escribiendo retoños de pensamiento que se deshacen, y ya no son más que palabras cuando alguien los lee...
Por todo eso, si algún día alguien me pidiera que fuera una letra (y ese día fuera hoy), eligiría esa R. Mientras tanto seguiría siendo un espacio en blanco, un paréntesis, unos puntos suspensivos...todas las letras del alfabeto desordenadas...o simplemente un signo de interrogación...
lunes, 3 de septiembre de 2007
buena elección...

Lo anterior me hace pensar que de alguna manera debo pertenercer a la familia remolachera o beterravachera. Siempre me he preguntado por qué no hibernamos y salimos descansados a disfrutar la primavera, ya que en invierno tengo menos ganas de todo, lo que me trae como resultado una sensiblidad más solitaria, quizá también más sensible y tal vez parecida a la de la beterrava.
Y si fuera una beterrava de seguro soñaría con escaparme del cajón de la feria (eso si tengo suerte de llegar a uno) y poder pintar calles y muros de ese color rosado, medio violeta, medio vino, medio rojo, que aún no sé el nombre o es como otra de las tantas cosas que aún no tiene uno.
Ahora te toca a tí remolacha de aventuras...